miércoles, 22 de agosto de 2007
nombres.
ensoñaciones materiales hechas de fonémas,
hechas de palabras - el rito chamánico de la búsqueda de un nombre.
Soñar un nuevo nombre para vos. Ponerte uno.
Buscar decirte.
viernes, 8 de junio de 2007
espectros de Kate Moss.
Desde hace unos años los desfiles de McQueen lograron convertirse en una experiencia perceptual incomparable; tanto Vogue como la modernidad entera se inclinaban ante él... La técnica, entonces, le dió lo que un día se manifestó como su (¿primera?) consumación. Y con ella Kate Moss. Sus espectros.
De esta manera abrió la colección Otoño/Invierno 2006 Alexander McQueen:
domingo, 8 de abril de 2007
disecciones del pasado.
Como una mano que eriza sus falanges
/buscando el cielo con sus yemas
se cae tu espada,
Patroclo.
Como una mano que se crispa en el
/mismísimo instante de la Moira
se extiende tu mirada que se corta
/como el hilo.
Querido, amigo,
ahora sin vos
Yo.
Una voz en el campo de batalla
que grita.
Y yo.
Y yo qué puedo hacer.
Los poetas ya han escrito sobre esto:
El sudor y el aliento de los caballos al
/galope.
El polvo levantándose.
La sangre y el olor a muerte por doquier.
Ya las malas traducciones han cantado mi
/futura venganza,
mi desmesura, siempre lo mismo:
siete días y sus noches flagelando
/el cuerpo muerto de tu asesino, Patroclo.
no han mencionado
la pena extraordinaria.
Ahora sin vos
Amigo, Patroclo, Yo.
No han mencionado
el vino escanciado, la fiesta al frescor y
el calor del verano seco.
La pasión de los cuerpos guerreros
y las esclavas
y nosotros
amándolas, amándonos.
Ahora sin vos
Yo
Sin tu mano firme sobre mi cuello
Sin tu voz ardiente
Susurrante
como un niño egipcio, esclavo, sin su
/Alejandro.
Ay, Patroclo, qué haré yo.
anestesista: el curso. mitología grecolatina. "patroclo" (2006. ed. voy a salir y si me hiere un rayo.)
domingo, 1 de abril de 2007
lo nuclear.

.copio y pego/ en tanto la guerra nuclear limitada mata hombres en el Islam, en tanto el Islam responde con actos terroristas y mata hombres en todo el planeta, los científicos están a punto de superar al doctor Henry Frankenstein creando infinitos Boris Karloff que serán, posiblemente, el nuevo rostro de la humanidad futura. Nadie sabe qué está haciendo, en ese terreno, el gigante chino, cuyas reservas monetarias se calculan superiores a los 1,1 billones de dólares, resultado de su originalísimo “comunismo democrático de mercado”, definición dada por los mismos estrategas chinos y que a mí, lo confieso, me parte la cabeza. El régimen norcoreano está agazapado; exhibe buenos modales, pero lo nuclear le fascina: sueña con ver estallar su uranio en el corazón de las bellas ciudades occidentales. La resistencia iraquí es devastadora: coches bombas, atentados, muertos que ya no se cuentan o que son estadística pura, o sea, nada. En París (donde, según le dice Fred Astaire a Cyd Charisse en Muñeca de seda, todas las noches una mitad de la población le hace el amor a la otra) multitudes de jóvenes inmigrantes, actuando como guerrilla urbana, armados con barras de hierro, destrozaron
viernes, 23 de marzo de 2007
monstruosidad.

el porvenir sólo puede anticiparse bajo la forma del peligro absoluto. rompe absolutamente con la normalidad constituida, y por lo tanto, no puede anunciarse, presentarse, sino bajo el aspecto de la monstruosidad.
domingo, 18 de marzo de 2007
pasta de pasta.

El aprender a vivir, si es que queda por hacer, es algo que no puede suceder sino entre vida y muerte. Ni en la vida ni en la muerte solas. Lo que sucede entre dos, entre todos los «dos» que se quiera, como entre vida y muerte, siempre precisa, para mantenerse, de la intervención de algún fantasma. Entonces, habría que saber de espíritus. Incluso y sobre todo si eso, lo espectral, no es. Incluso y sobre todo si eso, que no es ni sustancia ni esencia ni existencia, no está nunca presente como tal. El tiempo del «aprender a vivir», un tiempo sin presente rector, vendría a ser esto, y el exordio nos arrastra a ello: aprender a vivir con los fantasmas, en la entrevista, la compañía o el aprendizaje, en el comercio sin comercio con y de los fantasmas. A vivir de otra manera. Y mejor. No mejor: más justamente. Pero con ellos. No hay ser-con el otro, no hay socius sin este con-ahí que hace al ser-con en general más enigmático que nunca. Y ese ser-con los espectros sería también, no solamente pero sí también, una política de la memoria, de la herencia y de las generaciones.