jueves, 15 de marzo de 2007

el mejor golpe.

Literatura interrumpida. Susana Santos


Cuando Shaw (¿o Wells?) trataba de hacer prosélitos para el socialismo hallaba una dificultad casi insalvable en la tendencia de la gente a imaginar que las teorías serían aplicadas con rigor estúpido, hasta el último extremo: "Si no hay propiedad, ¿no son mías las pastillas que compré en la farmacia? ¿Por qué?"

Para defender o atacar el "plagio", sin embargo, conviene tener preparada una teoría diferente de la de “los soeces esbirros del copyright” (Daniel Link dixit).

Como cree que Bolivia Construcciones "es" o "consiste en" un plagio (en el sentido del Derecho Penal, que de otra teoría no dispone aquí), Elsa Drucaroff cree que los defensores de la novela defienden el plagio. Y como cree que lo que ella entiende por "plagio" es un delito, cree que los defensores de Bolivia Construcciones son unos delincuentes.
Si la literatura tal como la entendemos contara sólo con críticos de estas características, desaparecería.
¿Pero cómo llega Elsa Drucaroff a la rápida conclusión de que Bolivia Construcciones "es" un "plagio"? La argumentación es simple, y parece muy fácil reconstruirla. Ella entiende que si "un lector cualquiera" (en palabras del jurado, La Nación 23 de febrero) no reconoce en un pasaje casi final de Bolivia Construcciones la continua y sistemática referencia a Nada -la novela de 1944 de Carmen Laforet-, de ello se sigue que el móvil del autor no puede ser otro que el ocultamiento doloso. Porque si ella y tan grandes escritores y críticos no consiguieron detectarla, nadie puede hacerlo.
En primer lugar, las alusiones, en los textos de todas las literaturas conocidas, no siempre se perciben en primeras lecturas. Hay una diferencia entre leer un texto y estudiar un texto.
¿Qué hacer en el après-coup? ¿Qué hacer cuando se descubre lo que, no sin ironía, otro firmante de la carta a La Nación llamó "robo"? Aquí se abren dos caminos para los críticos literarios. O bien abandonamos la literatura, y llamamos a la policía (es decir, entendemos el "robo" literalmente, como si fuera un delito del Código Penal). O bien estudiamos nuevamente el texto, y consideramos cuáles son los efectos estéticos y literarios que la evocación descubierta produce. Generalmente, toda evocación genera una lectura en varios niveles, que pueden parecer incomunicados en las primeras lecturas, y que súbitamente empiezan a mostrar nuevas alianzas.

porque el consecuente crea al antecedente –Bolivia Construcciones es, también, una obra de crítica literaria.

Si en contra de algo estamos, es de cerrar la discusión entre lectores y críticos llamando a la Justicia.

Porque los procedimientos de los que se vale la novela son usos literarios exacerbados, y como tales -y sólo como tales- deben ser censurados o elogiados. Que la literatura produzca efectos sociales y ella misma sea un efecto social, es una verdad de Perogrullo. Pero que los críticos literarios reclamen más y mayor control social sobre ella, hace resonar ecos fascistoides.

¿Hubieran sido mejores los textos de Cervantes o Borges si indicaran sus fuentes? Tampoco. O mejor dicho: al contrario, hubieran sido peores. La literatura –al menos, este tipo de literatura- no hace declaraciones de Aduana. La bruna oscuridad es uno de sus ideales estéticos.
. Uno de los placeres que repetidamente se atribuyen a la lectura literaria es del reconocimiento. Pero ese reconocimiento, que hace que se vuelva transparente lo que es opaco, resulta tanto más placentero, tanto más cognitivamente exigente, cuanto mayor es el esfuerzo por obtenerlo. Y nunca, nunca será completo.
Por el contrario, la alusión, la contaminación textual, la evocación de otras voces y otros ámbitos buscan ser reconocidas –pero sin proporcionar en nota al pie la solución, como si la novela fuera un didáctico cuaderno de ejercicios.

Recibido sin alarmas, el redescubrimiento de la presencia de Nada en la novela Bolivia Construcciones obliga a una relectura, que vuelve a la novela más rica y con mayores resonancias. Hacia fuera, hacia la historia literaria, también cambia su vinculación con otras novelas, que deberán ser releídas a su vez, y que a su vez iluminarán a Boliva Construcciones con su propia luz, no siempre oscura, aunque siempre insuficiente.

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